lunes, 22 de octubre de 2012

Sobre la necesidad del desagüe de la laguna de la Limia (1)

Por Domingo Fontán (La Exposición Compostelana, xuño 1858)


Domingo Fontán (1766-1866) . Galego Ilustre. Autor da Carta Xeométrica de Galicia (1854), o primeiro mapa de Galicia realizado con métodos científicos, colaborador do Diccionario Madoz, e Deputado a Cortes por Pontevedra polo Partido Liberal.
Reproducido coa autorización da Biblioteca do Museo de Pontevedra.

No solo progresará en mucho la agricultura de Galicia aprovechando en el riego las abundantes acequias, sino también dando á los que desaguan en el mar la dirección conveniente en el término de su curso, á fin de que sin perjudicar en nada a la pesca y facilitando la navegación, se sustraigan al dominio de las mareas terrenos por ellas inundados, cuya posición nos excusa decir que serán feracísimos, y que nunca debieron verse así perdidos para el país por un Gobierno ilustrado y previsor á quién está encomendada su felicidad.
El utilizar estos vastos juncales, que en bajamar cualquiera puede reconocer en las rías de Betanzos, Pontevedra, Noya y otras, pues en todas ellas hay terrenos fangosos mas o menos extensos, es un objeto preferente atención para las autoridades honradas con el encargo de fomentar y promover, la riqueza pública. Trabajos de esta clase no están al alcance de nuestros labradores. También es necesario que al emprenderlos el Gobierno, marchen de consumo los ministerios del Fomento y de la Marina; no sea que competencias siempre perjudiciales, eternicen en daño del país expedientes, que solo deben iniciarse y llevarse á cabo rápidamente sin perder de vista el importante objeto que los motiva.

Si el Gobierno no quisiese emprender obras de esta naturaleza, en su mano está estimular á los capitalistas á que de su cuenta las realicen, cediéndoles la propiedad de terrenos tan vastos. Tales empresas son conocidas e indudablemente lucrativas. Así que, levántense por nuestros ingenieros los planes de esas marismas; fíjese en ellos el curso que haya de darse á las aguas en provecho de la navegación; mídase el terreno adyacente que hoy inundan y que ha de ser entregado al cultivo; y así aumentamos la masa de la producción agrícola, y aun de la producción industrial á beneficio de las aguas que quieran estancar los empresarios, empleándolas después, como un motor, según hoy se hace en algunos senos de nuestras rías.

Este aumento en la producción del suelo gallego, hoy perdido, y con el empleo de capitales quizá dedicados á negocios de efectos públicos improductivos para la Hacienda, es no menos beneficioso al país que aquella, creando así una riqueza imponible; y lo es sobre todo para nuestros desgraciados compatricios, proporcionándoles tales obras ocupación y trabajo, sin necesidad de buscarlos en lejanas tierras, sin atravesar el Atlántico, como lo están haciendo emigrando á las repúblicas del Uruguay, Buenos Aires y otras del continente americano.

Si en las tres provincias litorales tienen sus dignos Gobernadores un objeto de tan preferente atención en que ocupar su actividad e inteligencia en beneficio de Galicia, igual gloria puede caber al digno Gobernador de la provincia de Orense, llevando a cabo empresas análogas respecto á terrenos inutilizados por las aguas de algunos de sus ríos. Bien se deja ver que vamos á hablar del Limia.

El artículo Limia de las páginas 286 y 287 del Diccionario geográfico del Sr. Madoz, de cuya exactitud no cabe dudar, merece ser aquí trasladado casi en su totalidad, no para conocimiento de la autoridad á quien se haría una ofensa en suponer que desconoce lo que es el valle de la Limia, sino para conocimiento del público y de todos cuantos deben interesarse por la salubridad, aun mas que por la riqueza agrícola y pecuaria, de los que lo pueblan.

Es el Limia un río que nace en nuestro territorio y á las 40 leguas entra en Portugal y cruza este reino desaguando en Viana en el Océano Atlántico. Domina su origen la gran sierra de San Mamed, de cuyas vertientes occidentales procede también Arnoya; así como las meridionales dan sus aguas al Támega, que es afluente del Duero. El curso de los dos ríos es rápido, no así el del Limia. Aproximase el nacimiento de aquellos á la cumbre de una sierra, al paso que el de este dista de ella unas tres leguas. Del fondo una laguna de extensión de una legua cuadrada, brotan sus aguas corriendo casi cuatro leguas mansamente por una llanura sin declive ninguno. El desnivel entre el origen del Limia ó la laguna Antela y la extensa cumbre de la sierra es de 4200 varas. Las nieves no desaparecen de ella sino en tres ó cuatro meses del año. En esa estación del estío la laguna viene á ser un pozo, cuyas aguas allí se estancan, como que aparece enteramente seco el cauce del río, y yo así lo reconocí en el puente de las Poldras bien próximo a la laguna, y la vadeé también enfrente a Sandiás. Pero en el resto del año, sobre todo en la estación de las lluvias y del derretimiento de las nieves, la llanura se inunda, brota el agua en toda su extensión, y la carretera es un camino muelle ó arrecife que cruza un lago especialmente entre los ríos Limia y Ginzo; todos los demás caminos rurales están encharcados ó inundados. Estos dos ríos forman dos valles llamados el del E. ó de la laguna Limia baja, y el del O. Limia alta, mediando una colina entre las dos comarcas, siendo la extensión de estas de cuatro leguas N. S. Y otras tantas E. O. Este terreno es muy productivo en lo poco que de él se puede cultivarse, y que se calcula en una octava parte; pues los labradores se ven precisados á abrir zanjas alrededor de sus tierras para desahogarlas del agua que las encharca y esteriliza. A pesar de ello es tal la feracidad del terreno que se considera la Limia como el granero de Galicia. Su centeno, abundante y el mejor que he visto, se extrae para Allariz, Celanova, Verín, Ribadavia, Pontevedra, Redondela y Vigo, aparte del que se introduce en Portugal. Hay también mucho trigo, mucho y buen maíz, patatas, nabos y otras legumbres, y jamás hallé cebollas tan disformes como las que se cultivan no lejos de la laguna. Abunda el ganado, de todas clases, es bien merecida la nombradía de los cabritos, y si se exceptúa la producción del vino, de todas es capaz el suelo de la Limia, en donde tampoco escasean excelentes frutas. Veamos ya el reverso de esta medalla.
¨Tantas ventajas naturales (dice el ilustrado autor del articulo del diccionario), desaparecen en gran parte por la insalubridad que ocasiona el pestilente charco de la laguna Antela, llamada también de Limia y Beón. Se forma esta en el centro de la Limia baja con las aguas que nacen en su fondo, las que descienden de las cumbres inmediatas, y las llovedizas que por falta de pendiente se detienen allí, y se estancan hasta ocho pies de profundidad en lo mas hondo. Creciendo con las impetuosas avenidas o derretimiento de las nieves, se derraman por toda la llanura, arroyando y destruyendo los sembrados que alcanza. Si bien en otro tiempo pudo ser mayor su extensión, hoy día tiene una legua de N. a S. y ¼ de E. a O. Poco mas ó menos. Antiguamente ceñía y contenía al lago para que no se derramase con tanta libertad una espesa selva de pinos, zarzas, y otros árboles enredados entre sí, de manera que para ir desde Junquera de Ambía al Buen Jesús, al tiempo que se edificaba este convento en el coto de Trandeiras, dice la historia de su fundación, era menester entrar armados y poner de trecho á trecho lienzo ú otras señales en las ramas hasta que se marcó esta peligrosa travesía con grandes piedras ó pasales que aún subsisten; no así los árboles de que no ha quedado uno solo en todo aquel recinto. Dentro de la laguna hay crecidos juncos, algas, espadañas, carrizos y otros herbajes palustres con que se hace mas turbio y desagradable el aspecto de unas aguas verdosas y enlodadas sin perceptible agitación. Con las sustancias vegetales y animales que allí nacen y se corrompen, adquieren un hedor y sabor ingrato aun para los ganados que pastan en sus márgenes; despiden vapores fétidos y mortíferos que vician el ambiente, y con el calor del sol en el estío, esparcen por la atmósfera una nube inmensa de zumbadores cínifes que mortifican de día y de noche y no cabe que los haya en otra parte tantos ni tan sañudos.

Durante el estío acude á bandadas á la laguna mucha variedad de aves acuáticas, en cuya caza se ocupan los labradores distrayéndose de sus útiles y mas provechosas faenas. Pero lo que mas abunda en ella son las ranas y las sanguijuelas, siendo estas preferibles para los usos de la medicina á cuantas se crían en España. Así es que no ha muchos años se estableció en el país una comisión ó factoría para su acopio y exportación á Francia, pudiendo asegurarse que dicha pesca dejaba á los franceses mas ganancia que la que pudiera ofrecerles la de atunes en las almadrabas de Conil. Son muy graves los males que pesan sobre la población vecina al lago. La agricultura pierde á una y otra orilla pingües terrenos, que sofocados por la humedad, solo dan alguna hierba floja en los meses del estío; su influencia en las afecciones atmosféricas, que contribuye visiblemente á los hielos y á las nieblas frías que desvigorizan y consumen los cereales, o impelidas del viento N. E. corren hacia el inmediato valle de Monterrey, y exterminan en una noche sus viñas y olivares. No es menos perjudicial á la salud pública un suelo tan pantanoso, y un aire tan sobrecargado de su pesada y fétida humedad; sin que basten el benigno temperamento del país, la natural robustez de sus habitantes, la inocente calidad de los alimentos, ni una vida sobria y activa para que dejen de ser harto comunes la hidropesía, el asma, la gota, la parálisis, reuma y fiebres pútridas é intermitentes demasiado malignas y pertinaces: de aquí que tantos niños sucumben á los accidentes comunes de la infancia; de aquí que se malogren tantos jóvenes teniendo que arrastrar una vida penosa que mas bien es una muerte prolongada; y por último de dichas causas proviene que sean muy raros los ejemplos de longevidad en este país.

D. Fontán